
Un salón comedor pequeño rectangular implica aprovechar bien los espacios, pero eso no está reñido con el buen gusto. Te decimos qué distribución puedes elegir para que quede bonito y funcional.
Aprovechar espacios sin recargar
La primera idea es clara: como el espacio no te sobra, habrá que aprovecharlo bien. Para eso, te recomendamos que tomes medidas porque esto evitará problemas a la hora de utilizar el mobiliario. Una zona rectangular reducida exige que esas medidas se hagan, más si cabe, para no cometer errores.
Otro punto importante: no es lo mismo un salón comedor pequeño rectangular para un single o para una pareja que para una familia con hijos. Esto es importante porque necesitarás un sofá más o menos grande y una mesa más o menos grande.
Por ejemplo, si eres single, una butaca puede interesarte si buscas confort y un sofá-cama si apuestas por la funcionalidad. Los chaiselongue son idóneos para más personas. En cuanto a las mesas, una buena opción es la de 4 a 6 sillas, suficiente salvo que viváis muchas personas o se reciban invitados a menudo. Todos estos elementos contribuirán a un ambiente más agradable para ti.
Y hay una clave que siempre tienes que seguir: evitar la sobrecarga. Un lugar demasiado cargado por exceso de muebles o por colores demasiado chillones se hace desagradable. Recuerda que este es uno de los lugares en los que más tiempo vas a pasar, así que debe ser confortable.
Delimitar los dos ambientes de forma armónica
En un salón comedor pequeño rectangular hay que delimitar los ambientes, sí, pero con una coherencia. ¿Esto qué significa? Por ejemplo, si tienes poco espacio, deberías sacar partido a los espacios y el mobiliario no debe generar un contraste excesivo en los colores. Por ejemplo, los colores cálidos no deberían contrastar demasiado con los fríos en los sofás, sillas o mesas; otro tanto con el color de las paredes.
La luz natural es otro recurso estratégico. Si la ventaja está en el fondo, puedes utilizarla para iluminar determinadas zonas. Es una buena manera de mejorar la armonía del conjunto y de marcar la diferencia.
Cuando falta el espacio, probablemente lo mejor sea una zona de comedor propiamente dicho y al fondo una zona de salón, o viceversa. Puedes crear dos ambientes, sí, pero con una cierta armonía estética. Al final, la idea es disfrutar de donde estás y que tengas esa sensación con el conjunto.
Otro punto imprescindible es la funcionalidad. No se trata de ir sorteando obstáculos, aunque el espacio sea pequeño. La armonía estética pasa, también, por que sea fácil ir de un lugar a otro, sobre todo si hay personas con dificultades de movilidad.
Las paredes son tus aliadas: sácales partido
En un salón comedor pequeño rectangular,las paredes tienen un protagonismo especial. Tienes que ver cómo combinarlas con las ventajas, pero, por ejemplo, un cheslong es ideal para aprovechar todo el espacio, incluidas las esquinas.
Como principio general, y si hablamos de una forma rectangular, las esquinas se aprovecharán mejor al fondo. Esta es una forma de optimizar el espacio y, justo delante, poner la televisión o el equivalente.
Las paredes son, también, el aliado para poner unas estanterías, una vitrina o una librería. No tienes por qué caer en el horror vacui, pero este mueble que complementa le dará un toque de distinción a tu salón.
Todo esto ayudará a que un salón comedor pequeño rectangular sea bonito, resultón y agradable. ¿A qué esperas para darle un toque distinto a tu hogar? Con estas pautas, será más sencillo.

