
¿Has pensado en tener un salón rectangular de dos ambientes? Quizá te parezca todo un reto al principio, pero en realidad es la oportunidad perfecta para crear un espacio funcional, estético y perfectamente adaptado a tus necesidades. Es una distribución ideal para dividir el salón en dos zonas perfectamente diferenciadas, aunque el reto está en mantener la sensación de amplitud y no perder bajo ningún concepto la unidad visual de los dos espacios.
Eso sí, hay diferentes maneras de diseñar un salón rectangular en dos ambientes: puedes separar el comedor del área de descanso o quizá necesitas un rincón de trabajo sin renunciar a la comodidad de un espacio como el salón. Lo más importante es tener en cuenta la forma alargada del espacio y aprovechar cada metro de manera inteligente. ¿Quieres conocer los trucos para llevarlo a cabo?
Analiza el espacio y define tus prioridades
Es un error empezar a comprar muebles, improvisar y querer diseñar el salón sobre la marcha. Antes de todo eso, el primer paso es medir muy bien las dimensiones del espacio, pensar en cómo lo usas a diario, cuáles son tus necesidades y qué aspectos quieres mejorar. ¿Comes en el salón? ¿Ves la tele en familia? ¿Trabajas desde casa? ¿Recibes muchas visitas? Todas estas son preguntas que te ayudarán a dividir el salón en dos ambientes de la mejor manera posible.
En un salón rectangular de dos ambientes, lo más habitual es crear una zona de estar y otra de comedor. Sin embargo, también puedes incluir un pequeño despacho o una zona de juego para niños, si las dimensiones lo permiten. El truco de los mejores diseñadores de interiores está en distribuir los muebles de tal forma que no obstaculicen el paso y que cada zona tenga su función perfectamente delimitada, pero sin perder la armonía del conjunto.
Muebles que delimitan sin recargar el salón rectangular dos espacios
Sabemos que la clave está en delimitar bien los espacios, y el mobiliario puede ser tu mejor aliado para conseguirlo. Por ejemplo, un sofá chaiselongue colocado en perpendicular puede actuar como límite entre el comedor y la zona de estar. Si además colocas una alfombra en cada zona, reforzarás todavía más la sensación de independencia.
Elige muebles proporcionales al tamaño del espacio. Los sofás esquineros funcionan muy bien en salones pequeños o si quieres aprovechar el fondo para crear un pequeño rincón de descanso. En la parte más cercana a la entrada o a la cocina, coloca una mesa de comedor extensible con sillas ligeras que no le quiten amplitud.
Las estanterías abiertas, los biombos decorativos y los bancos con respaldo bajo también ayudan a separar de manera sencilla los dos ambientes. Eso sí, tu fin último ha de ser no bloquear la luz ni recargar la estancia.
Juega con la luz y los colores
Por último, debes saber el papel tan importante que juega la luz a la hora de diferenciar zonas sin necesidad de tabiques. En un salón rectangular de dos ambientes, lo ideal es colocar luces distintas en cada espacio. Por ejemplo, una lámpara de techo sobre la mesa del comedor y otra de pie junto al sofá ayudarán a definir bien las funciones sin necesidad de añadir más muebles.
En cuanto al color, puedes pintar una pared de cada ambiente en un tono diferente o jugar con los textiles. Eso sí, elige siempre tonos dentro de la misma paleta cromática (o similar), porque el objetivo es mantener la unidad visual. Aprovecha los cuadros, espejos o plantas para dar carácter a cada zona y romper la sensación de pasillo, y así tendrás el mejor salón rectangular de dos ambientes sin reformas ni gastarte un dineral.

